viernes, 5 de julio de 2013

El dominio del miedo Prologo. Por Armando V. Jordan

EL HOMBRE PRIMITIVO: EL MIEDO

PROLOGO

Esta es la primera entrega de un libro inedito donde mi padre da su opinión sobre los poderes que controlan la humanidad.

"Somos lo que son nuestros pensamientos. Quien controla tus pensamientos, controla tu vida."


Un día cualquiera de hace 15.000 años. En la tierra se suceden importantes cambios climáticos como consecuencia de la última era glacial. Los mares que habían llegado a estar 150 metros por debajo del nivel actual, ascienden con una progresión 1 m cada siglo.

Nuestros antecesores se alimentan de raíces y de la caza. Tienen que soportar el frio y la oscuridad, las tormentas, lluvias torrenciales, erupciones volcánicas y crecidas de los ríos. Llevan miles de años desde que salieron de África, emigrando de un lugar a otro y ya se extienden por todos los continentes.

Son seres pensantes. Sus cerebros se han desarrollado y evolucionado y son capaces de razonar. Conocen el sol que ilumina, el fuego que calienta, la luna que los guía por la noche, la tierra que les proporciona alimentos, y el agua que los purifica. Comienzan a utilizar palabras y dan nombres a estos elementos. Los adoran y los convierten en dioses. Surgen los primeros mitos y con ellos los primeros dioses.
El sol se convierte en su dios principal, la FE puesta en el sol les proporciona ESPERANZA para la subsistencia y los protege de los MIEDOS ante lo inexplicable.

Surgen divinidades para todo. Para explicar la vida y la muerte, para el viento, la lluvia y el fuego. Un dios para todo lo inexplicable y desconocido. Finalmente unos dioses que los pueden trasformar en seres celestiales por toda la eternidad.

Durante miles de años nuestra conducta está siendo condicionada. En lo más profundo de nuestros genes se ha instalado el MIEDO ante lo desconocido o inexplicable y la FE en que tendremos a los dioses de nuestro lado para protegernos.

La curiosidad los lleva a conocer el ciclo de las estaciones que les permitirá obtener mejores cosechas y aprovechar los pastos. Después de dominar el uso de la piedra durante los miles de años que duró el paleolítico y después el neolítico, hace aproximadamente 10.000 años, aprendimos las técnicas de la agricultura y la ganadería.

Aprendieron a elaborar calendarios que les permiten conocer los ciclos del año, su relación con el paso de los astros especialmente el sol, los cambios de las estaciones y su relación con las cosechas, para un mejor aprovechamiento en las actividades agrícolas que les permiten alimentar a la población en aumento.

Queríamos conocer más, conocer el futuro y pensamos que las respuestas estaban en los astros, en el estado de las vísceras de los animales sacrificados, en unos huesos lanzados al aire, etc., y aparecieron los primeros oráculos, magos, brujos, shamanes, sacerdotes, etc.,

Comenzamos a ofrecer sacrificios a los dioses con la esperanza de buenos augurios. Sacrificamos alimentos, bueyes, corderos, palomas y seres humanos.

Aparecen “intermediarios” para todos los rituales y sacrificios: sacerdotes, brujos, oráculos, chamanes etc., que nos ofrecen librarnos de miedos, males y desastres a cambio de una parte de nuestros recursos.

Construimos lugares especiales para los rituales y sacrificios, templos, pirámides, tumbas funerarias, para apaciguar a los dioses. Dedicamos a esta actividad miles de vidas, sudor y sangre.
Rendimos tributo a individuos, que poseen “conocimientos” o habilidades superiores y llegan a convertirse en jefes, caudillos o reyes. Al mismo tiempo aparecen quienes dicen poseer “dones” especiales para comunicar con los dioses y servir de “intermediarios”. Tanto los unos como los otros alivian nuestros miedos, unos mediante el conocimiento, los otros mediante la religión. Cada uno por su lado, comienzan a acumular PODER sobre unos nuestros cuerpos y sobre nuestros pensamientos. El PODER que acumulan, les permite disfrutar de privilegios frente al uso y posesión de personas y bienes obtenidos mediante el esfuerzo de todos.

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