¿Hay futuro?
Pero, ¿es fácil hacer de los sueños una realidad? No, hace falta sangre, sudor y lágrimas...
CARLOS DORADO | EL UNIVERSAL
domingo 25 de mayo de 2014 12:00 AM
Casi siempre, por no decir siempre, cito a mi madre en mis artículos; quien era una persona humilde, decente, seria y trabajadora; mucho que decir para los tiempos que corren. Pero hoy voy a comenzar mi artículo, aludiendo a lo que dijo Picasso de su mamá: "mi madre me dijo, si te haces soldado serás General, si te haces cura, serás Papa; pero me hice pintor, y soy Pablo Picasso"
Guardando las distancias, en este artículo también tengo que citar a mi madre, porque ella siempre me decía: "Carlos, ¿sabes por qué al presente le llaman presente? Porque el ayer es historia, el mañana es siempre un misterio, el hoy es el verdadero regalo, por eso se llama presente. Por eso hijo, aprende del pasado, disfruta el regalo del presente, y mira hacia el futuro porque es donde vas a vivir mañana". Mi padre (¡hoy es un artículo bien familiar!), quien fue un hombre alegre y optimista, en muchas ocasiones me comentó: "Carlos, mantén la vista hacia el Sol y no verás la sombra".
Muchas personas nunca viven sus sueños, debido a que viven inmersos en sus miedos, y casi siempre argumentan las circunstancias y la situación del momento, para no atreverse a soñar, sin darse de cuenta de que el momento, y la situación perfecta no existe. Hay que comenzar, donde uno está y como uno está, usando lo que se tiene, y haciendo lo máximo que se pueda para lograr "un sueño". Ya que nunca debemos de olvidar, que cada sueño siempre comenzó con un soñador, y solo aquellos y únicamente aquellos quienes se arriesgaron a ir demasiado lejos, descubrieron lo lejos que pudieron llegar. ¡A lo que resistes, persiste!
Por ello, la clave no es preguntarse: ¿quién me lo va a permitir?, sino más bien creer en la respuesta: ¿quién me va a parar?, debido a que si una sola vez logras lo que otros dicen que no puedes hacer, ya nunca más le harás caso a las limitaciones; y piensa siempre a dónde has llegado, no lo que te falta por recorrer. Quizás no estés donde quisieras estar; pero tampoco estás donde estabas antes.
¿Por qué no tratamos por un momento, de imaginarnos cómo quisiéramos exactamente que fuese nuestra vida? Sin temores, y con el valor de hacer realidad nuestros sueños. En la vida se obtiene lo que se atreve a pedirle, y cada persona lleva en su interior la fuerza, la paciencia y la pasión por alcanzar las estrellas, para cambiar el mundo. Solo se requiere de la voluntad firme para lograrlo, y el valor para cambiarlo. En cada acción o decisión hay siempre una reacción, igual y opuesta. Sea esa acción positiva o negativa, uno debería tratar en todo momento con su mayor esfuerzo y empeño, en ser ese cambio que uno quiere ver del mundo.
Pero, ¿es fácil hacer de los sueños una realidad? No, hace falta sangre, sudor y lágrimas para alcanzar sueños, esperanzas y alegrías; y en muchas ocasiones toca atravesar el infierno, pero es ahí precisamente donde no hay que detenerse, y continuar caminando. Porque si los sueños fueran fáciles de encontrarlos, no merecería la pena buscarlos; pero también es cierto que una persona nunca sabe lo fuerte que llega a ser, hasta que la única opción que le queda es precisamente: ser fuerte.
Por consiguiente, no se deben esperar oportunidades extraordinarias. Se deben aprovechar las ocasiones comunes, y hacerlo extraordinariamente bien. Tan bien como sea posible hacerlo; ya que los hombres comunes viven esperando "las oportunidades"; los extraordinarios las hacen.
¿Hay futuro? Siempre lo habrá, y serás precisamente tú el arquitecto del mismo.
cdoradof@hotmail.com